23 feb 2010

"¡Es verdad! ¡Soy muy nervioso, espantosamente nervioso! Siempre lo fui, pero ¿por qué pretendéis que esté loco? La enfermedad ha aguzado mis sentidos mas sin destruirlos ni embotarlos. Tenía el oído muy fino; ninguno le igualaba; he escuchado todas las cosas del cielo y la Tierra, y no pocas del infierno. ¿Cómo he de estar loco? ¡Atención! (...) ¡Éste es el quid! Me creéis loco, pero advertir que los locos no razonan. ¡Si hubiérais visto con que buen juicio procedí, con que tacto y previsión, y con que disimulo puse manos a la obra! Nunca he sido tan amable con el viejo como durante la semana que precedió al asesinato"
(El Corazón Delator, Edgar A. Poe)

No hay comentarios: